1. Una inversión de futuro
La creciente competitividad y la internacionalización del mercado
son factores clave para un fenómeno que ha irrumpido con fuerza
en nuestro país: la necesidad de obtener formación a través
de un máster. Una necesidad cada vez más patente para los empresarios
españoles que, en muchos casos, pagan a sus empleados hasta
el 100% del coste de este tipo de formación. Queda claro que
las empresas consideran que desembolsar entre millón y medio
y cinco millones de pesetas, en España, y una media de cuatro
millones de pesetas en Estados Unidos para formar a sus empleados
en habilidades directivas y en los conocimientos técnicos específicos
de su sector es una buena inversión.
2. Rigor, renovación y salidas
Los cambios tecnológicos y organizativos del mercado imponen
una constante necesidad de formación encaminada a liderar y
gestionar las empresas y ahí es donde comienza la labor de las
escuelas de negocio, fundaciones y universidades, que también
se han apuntado al carro de los máster.
En España, ya son más de 80 las instituciones los imparten.
La dificultad reside, por tanto, en saber elegir el programa
adecuado. Para ello se deben tener en cuenta algunas claves:
que ofrezcan, al menos 500 horas lectivas, que se realice un
riguroso proceso de admisión, que la escuela entreviste personalmente
a los candidatos y que ofrezca una bolsa de trabajo.
Por último, es vital que el claustro tenga reconocido prestigio
y esté, de algún modo, en contacto con la empresa.
También es importante considerar las últimas tendencias que
se vislumbran en los máster de un tiempo a esta parte: el aprendizaje
a través de la red de Internet o e-learning y la gestión de
competencias en la empresa que, en poco tiempo, ha conseguido
desbancar a la gestión empresarial.
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