1. Introducción
Negociar es, de algún modo, el punto al que acaba reconduciéndose
prácticamente toda la actividad de dirección de una entidad
mercantil. No en vano, el empresario ha recibido el nombre de
comerciante y también (a veces con un cierto e inexplicable
matiz negativo) el de negociante. De algún modo el trabajador,
sea cual sea su condición jerárquica o profesional, debe aprender
a negociar: su contrato, sus condiciones de trabajo, su salario,
etc. De hecho, las habilidades necesarias para esta tarea son
parecidas a las que se manejan en cualquier negociación mercantil.
2. Aventura y sistema
Una empresa, al igual que una carrera profesional es, además
de una aventura apasionante, "un sistema de transformación en
el que los responsables procuran adquirir un bien a un precio
al que añaden los costes de modificación y los generales de
la Compañía, para sumarle un beneficio industrial, y venderlo
a terceros" (Fernández Aguado, Dirigir personas en la empresa,
Pirámide, Madrid, 1999). Entiéndase esta afirmación en el contexto
laboral y en cualquier caso se denota que todo cambio o toda
nueva relación necesita de una negociación.
3. Los medios
Negociar supone poner los medios para resolver un conflicto
en el que las diversas partes pueden no compartir la misma información,
y desde luego no participan de las mismas intenciones y casi
nunca de los mismos objetivos. Alcanzar unas metas que sean
razonablemente aceptables es precisamente el objetivo último
de la negociación. Para ello, cada uno jugará sus bazas y estará
dispuesto, en algún modo y medida, a ceder.
4. La tensión La vida en general y la empresarial en particular
es una permanente sucesión de situaciones en las que la tensión
es el protagonista fundamental. Negociar se presenta precisamente
como el medio de resolver esas tensiones antes de que aparezcan
otras, que a su vez serán también objeto de una nueva negociación.
Algunas coordenadas evitarán muchos problemas en el mundo de
los negocios:
(a) Las coordenadas El final de una negociación no es machacar
al contrario. En sentido absoluto, el contrario ni siquiera
debería ser considerado como un opuesto. Los negocios son siempre
dos: proveedor-empresa; empresa-cliente; etc. Ambos tienen que
sacar ventaja, porque de otro modo se producirá una ruptura
que será difícilmente reparable. Los límites de la negociación
los marca exclusivamente la capacidad personal. Los límites
a la creatividad humana dentro del mundo de los negocios es
prácticamente ilimitada. Siempre pueden desarrollarse nuevas
posibilidades, porque el crecimiento del hombre no tiene límites:
siempre hay posibilidades por delante, nuevas puertas que tocar,
senderos novedosos para recorrer...
(b) Elementos de enfoque Los elementos más significativos para
enfocar adecuadamente una negociación son: seleccionar bien
el terreno. Esto incluye negociar preferiblemente en sede propia,
porque de ese modo se podrá localizar la información necesaria
en cada momento y contar con los propios asesores en despachos
cercanos proporcionando así una confianza muy útil. analizar
y valorar el propio poder. Especialmente las necesidades propias
y ajenas y las posibilidad de cubrirla por ambas partes. Si
esto queda claro será mucho más viable llegar a acuerdos de
interés mutuo. diferenciar las necesidades de los deseos y las
aspiraciones-anhelos: ayuda a crear expectativas razonablemente
alcanzables sin caer en utopías que harían perder credibilidad.
Las metas han de ser ambiciosas, pero no ilusorias. Se puede
pedir algo más pero no demasiado, bajo riesgo de "romper la
cuerda".
(c) La clave Resulta interesante que sea la otra parte quien
formule la oferta de partida, por varios motivos: facilita el
conocimiento de su capacidad de maniobra permite conocer aspectos
de la personalidad del negociador con quien nos enfrentamos
proporciona un tiempo interesante para la reflexión sobre los
modos en que puede responderse al interlocutor puede servir
para encontrar ese punto de culpabilidad en el otro, que tanto
interés supone en una buena negociación.
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